Reserva cognitiva

La reserva cognitiva es un constructo neuropsicológico que se refiere a la habilidad de tolerar los cambios en las estructuras cerebrales relacionados con la edad o una patología dada. Esta “habilidad” permitiría al cerebro de alguno modo compensar las consecuencias de una patología dada (Alzheimer, demencia senil,…), sin llegar a presentar los síntomas clínicos correspondientes a la enfermedad o a la edad.

Un símil en modo alguno correcto consistiría en decir que podemos tener los genes correspondientes a una enfermedad dada, pero que dado nuestro estilo de vida nunca llegaremos a padecer dicha patología. Sin embargo, aquí la diferencia es sustancial porque sí que se llegan a desarrollar los síntomas clínicos de la enfermedad, pero el paciente consigue compensarlos de modo que, de hecho, no llega a padecerlos. Algunos autores, como Yaakov Stern (2010), llegan a considerar que la reserva cognitiva parece ser un cambio en la estructura misma del cerebro y de sus forma de procesamiento de la información. Evidentemente la gran incógnita es cómo llegar el cerebro a tales resultados.

Para Xiangfei Meng y Carl D’Arcy (2012), la Reserva cognitiva (CR) explica por qué las personas con mayor coeficiente intelectual, educación o nivel ocupacional tienen un menor riesgo de desarrollar demencia, enfermedad de Alzheimer (EA) o la demencia vascular (DV). En su trabajo también postulan la hipótesis de que CR reduce la prevalencia e incidencia de la Enfermedad de Alzheimer (EA) o demencia vascular. Asimismo, plantean la hipótesis de que entre los que tienen una mayor reserva cognitiva inicial (en contraste con los que tienen menos reserva), la ulterior manifestación de los síntomas se acompaña de una mayor patología cerebral. La aparición de la enfermedad clínica provoca consiguientemente una disminución más rápida en la cognición, y un aumento de la mortalidad entre las personas con mayor reserva cognitiva inicial.

Parece ser que la progresión de la enfermedad sigue caminos patológicos y clínicos claramente separados según la Reserva cognitiva del individuo.

No obstante, podemos tener la duda de si existe algún eslabón en el razonamiento que no se ha tenido en cuenta y existe alguna evidencia que no se ha tenido en cuenta o no se consigue interpretar correctamente. En este caso, la reserva cognitiva sería una explicación ad hoc para salir del paso para justificar una inconsistencia entre las teorías y explicaciones al uso y la evidencia empírica. En todo caso, las investigaciones futuras permitirán resolver esta cuestión.

L. Coge

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Fuentes:

Xiangfei Meng & Carl D’Arcy (2012), Education and Dementia in the Context of the Cognitive Reserve Hypothesis: A Systematic Review with Meta-Analyses and Qualitative Analyses, PLoS ONE, Vol 7 Issue 6, 1-16 Published: June 04, 2012DOI: 10.1371/journal.pone.0038268

Yaakov Stern (2010), Cognitive Reserve, Neuropsychologia. Aug 2009; 47(10): 2015–2028. Published online Mar 13, 2009. doi: 10.1016/j.neuropsychologia.2009.03.004, ; available in PMC Aug 1, 2010

 

(C) Imagen: Fotalia.com

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