Kopher's blog Social science for social action

05/17/2012

Ataque de pánico financiero

Filed under: Behavioral Science,Economics — Lucoge @ 9:54 am

Luca Coge, E. Furió

Estos días de mayo de 2012, los titulares de diferentes medios de comunicación recogen la noticia de que los ciudadanos griegos están retirando el dinero que tienen depositado en las entidades bancarias para tenerlo guardado en sus casas. ¿Son éstas unas situaciones de pánico? ¿Guardan relación con los ataques de pánico y de ansiedad de que hablan los psicólogos? Para relacionar ambos temas primero tenemos que describir cada uno de ellos. En esta entrada nos ocuparemos de los pánicos financieros y bancarios.

Volviendo al pánico financiero, en el caso de Grecia, la razón más probable de este comportamiento es que los depositarios anticipen una salida de Grecia de la zona euro y la sustitución, en su país, del euro por una nueva moneda nacional un nuevo dracma.

Si esto tuviese lugar, los ciudadanos griegos anticipan también toda una serie de depreciaciones consecutivas del dracma frente al euro, con la consiguiente y continua pérdida de poder adquisitivo de la moneda griega y el empobrecimiento todavía mayor del país. Para evitar ser pobre o paliar el nivel de pobreza, conviene tener una moneda fuerte, en este caso el euro, y desprenderse de la moneda débil, el dracma. Y, esto es lo que persiguen los griegos que retiran sus euros de los bancos.

Estas circunstancias suelen visualizarse por las largas colas de los depositarios ante las puertas de los bancos con el propósito de retirar su dinero. Estas circunstancias también tienen lugar cuando lo que esta en juego no es el sistema monetario nacional sino una o varias entidades bancarias. En este caso, los clientes de una o varias entidades bancarias quieren retirar sus depósitos de los bancos en crisis para colocarlos en otros más fiables.

Ilustración 2: Pánico ante las puertas de una oficina de Northern Rock (14/09/2007)

El 14 de septiembre de 2007, el banco escoses Northern Rock solicitó al Banco de Inglaterra un apoyo financiero para hacer frente a los de problemas derivados de la crisis de las hipotecas subprime de los Estados Unidos. El 22 de febrero de 2008, el banco fue nacionalizado ante la incapacidad de responder a sus ahorradores y por el riesgo de quiebra.

Cuando la retirada de fondos afecta a todo el sistema monetario nacional, los gobiernos suelen tomar la decisión de bloquearlos e impedir la retirada de los mismos. Básicamente, por dos razones, por un lado porque la propia retirada de fondos agrava la situación de liquidez de los bancos y confirma los temores de los depositarios. Estos quieren retirar sus fondos porque temen que el banco no tenga suficiente liquidez para, en un momento dado, devolverles el dinero, pero al retirar anticipadamente los fondos, eliminan toda la liquidez del banco y, con ello, confirman sus temores.

La otra razón para bloquear legalmente los depósitos por parte del gobierno, es evitar la huida de capital. De acuerdo con los medios de comunicación, una parte de la población griega poseen cuentas en Suiza por un valor de 280.000 millones de euros, lo que representa 120% del PIB griego. En diciembre de 2001, el gobierno argentino restringió la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros. El objetivo que se perseguía con estas restricciones era evitar la salida de dinero del sistema bancario y del país, intentando evitar así una ola de pánico bancario y el colapso del sistema. El periodista argentino Antonio Laje denominó a esta situación con la expresión de “el corralito”, cuyo uso se extendió a toda la comunidad hispanohablante para describir las situaciones de pánico bancario y financiero.

En conjunto, este tipo de circunstancias se denominan pánicos financieros o bancarios. Pero, la cuestión que me gustaría tratar es qué relación existe entre estas situaciones de pánico financiero y los ataques de pánico o crisis de angustia. ¿Los pánicos financieros pueden asimilarse a crisis de angustia generalizados con idénticos síntomas fisiológicos pero generalizados? En las próximas entradas abordaremos está cuestión. Previa a la búsqueda de esta relación, era necesario presentar el pánico bancario y financiero. Y, este es el propósito de esta entrada.

 

Hasta luego y mucha suerte.

 

Referencias

Ilustración 1: Pánico a las puertas de una sucursal bancaria en New York de American Union Bank durante la Gran Depresión, http://www.ssa.gov/history/bank.html

Ilustración 2: Pánico ante las puertas de una oficina de Northern Rock (14/09/2007), Lee Jordan, http://flickr.com/photo/30249912@N00/1393780566


Ilustración 1: Pánico a las puertas de una sucursal bancaria en New York de American Union Bank durante la Gran Depresión

11/27/2011

Las emociones y sus dimensiones

Filed under: Comportamiento social,Psicología — Tags: — Lucoge @ 8:03 am

Por Luca Coge

Una manera simple de presentar la emoción nos llevaría a decir que son experiencias psicobiológicas que intervienen en el modo de afrontamiento de ciertos estímulos internos o externos. De hecho, todos podemos reconocernos en la primera parte de la frase anterior. Todos tenemos el recuerdo de haber sentido o experimentado una emoción en distintos momentos. Aunque sentimientos y emoción no sea lo mismo, somos capaces de identificar aspectos psicológicos de una emoción (la tristeza) acompañados de manifestaciones biológicas (como las lágrimas, por ejemplo).

La segunda parte de la primera frase apunta a que las emociones desempeñan un papel, contribuyen en distinto grado a definir unas pautas de conducta ante diferentes entornos internos o externos. Son en este sentido protagonistas de nuestro comportamiento, intervienen en aspectos importantes del mismo y contribuyen a nuestra toma de decisiones. De hecho, durante los últimos años, se ha producido un auge de la consideración de la importancia de las emociones en nuestros actos. De ahí el auge del calificativo emocional: no existen solamente emociones, sino que las emociones están en todo, existe inteligencia emocional, comunicación emocional, enseñanza emocional,…

De hecho, la facilidad para reconocer las emociones se debe a su carácter multidimensional, a que presentan múltiples facetas. Las emociones incorporan experiencias subjetivas con manifestaciones fisiológicas o biológicas. Pero también, cuenta con una funcionalidad, un propósito, y una clara dimensión social.

  • El hecho que las emociones nos hagan sentir bien alegría o irritación, por ejemplo, muestra que cuentan con un contenido de sentimientos subjetivos.
  • Intuimos que alguien tiene emociones o se encuentra en determinado estado emocional porque observamos que está llorando o porque su cuerpo adquiere determinada postura para adaptarse a la situación. Esto es, reconocemos en las emociones un conjunto de reacciones biológicas. Si realizásemos un análisis clínico comprobaríamos la amplitud de estas reacciones fisiológicas, en términos hormonales, por ejemplo.
  • Asimismo, las emociones, al ser mecanismos de afrontamiento o participar de modo significativos en ello, cuentan con un propósito o una funcionalidad. Determinadas emociones, como la ira, nos guían, propulsan o favorecen la realización de un conjunto de acciones que de otro modo no llevaríamos a cabo o lo haríamos como menos dinamismo, estusiamos y perseverancia.
  • Por último, en muchas ocasiones no podemos esconder nuestras emociones, estas se comunican a nuestro entorno. De modo que son fenómenos sociales que cumplen una función comunicativa.

Como mecanismo comunicativo, la emoción no solamente se dirige a los demás o a nuestro entorno. También nos proporciona información a nosotros mismos. Las emociones sirven de sistema de lectura de la situación actual para indicarnos cuán bien o mal están produciéndose los acontecimientos. La alegría no impulsa a continuar hacia la meta que nos hemos propuesto y hacia la inclusión social; en cambio, la aflicción no transmite un sentimiento de fracaso, de pérdida o de equivoco. Interpretamos nuestro entorno inmediato y futuro a la luz de las emociones que nos invaden; y, a partir de ello, seguimos con nuestros planes porque “sabemos” o “sentimos una saber” de que estamos en el buen camino, o por el contrario, modificamos nuestras decisiones porque “concluimos” a partir de las emociones que estamos en un callejón sin salida.

De este modo, se traza una relación entre motivación y emoción. Además, esta relación se extiende al vigor que las emociones aportan a nuestro comportamiento al movilizar recursos biológicos y psicológicos para alcanzar el logro o el fracaso. Nuestras emociones pueden fortificar nuestras intenciones y dotarlas de un impulso continuado. Pero también pueden conducirnos a un sentimiento de incapacidad adquirida que nos paraliza y nos conduce al abandono y a renunciar a cualquier acción o pretensión de mejora. Nuestra experiencia emocional nos lleva a concluir que no podemos hacer nada para cambiar la situación.

Llegados a este extremos, podemos preguntarnos si es posible hacer algo con nuestras emociones para que nos fortifiquen y nos favorezcan el logro de nuestros propósitos y nuestro bienestar, al tiempo que adquiramos la destreza de reducir al máximo el sentimiento de incapacidad adquirida. Para responder a ello, requerimos valorar, en una próxima entrada, cómo se originan las emociones.

 

Hasta luego y buena suerte.

 

Referencias

Texto: Johnmarshall Reeve, Understanging motivation and emotivo, McGraw-Hill

Fotografía: © Microsoft

11/20/2011

La neurología de la risa

Filed under: Neurología — Tags: , — Lucoge @ 3:36 pm

Luca Coge

La risa cuenta se manifiesta en múltiples contexto que van más allá de la expresión de alegría. El humor o la burla, junto con la falsa risa o la risa simulada son otras ocasiones en que se presenta. En esta entrada se recoge diversos elementos del trabajo de Manuel Arias publicado en la Revista Neurología titulado “Neurología de la risa y del humor: risa y llanto patológicos”.

Anatomía de la risa

Como muchas otras expresiones humanas, la risa cuenta con un soporte anatómico, sobre todo porque produce cambios transitorios en la expresión facial. Estos cambios están propiciados por la contracción de determinados músculos: la comisura bucal se desplaza hacia atrás y arriba (con intervención del músculo cigomático mayor) y la hendidura palpebral se estrecha y aparecen arrugas (con la participación del orbicular de los párpados); y, se acompañan de emisión de sonidos particulares y variaciones en los movimientos de la respiración, producidos por la activación de otros músculos faciales, laríngeos y respiratorios (contracción clónica de músculos implicados en la espiración).

 

Para Manuel Arias, hoy se postula que existe un centro coordinador de la risa (también del llanto). Este centro se situaría en la parte dorsal de la unión del mesencéfalo con la protuberancia, en el seno de la sustancia gris periacueductal y la formación retícula.

Un centro coordinador de la risa

El centro coordinador de la risa mantiene conexiones con el cerebelo, hipotálamo, tálamo, ganglios basales, y lóbulos temporal y frontal. Este centro -gelástico mesencefalopontino- activará sincrónicamente los núcleos de los pares craneales que inervan los músculos implicados (expresión facial, vocalizaciones, espiración clónica) y los que determinan los fenómenos vegetativos asociados.

El centro gelástico mesencefalopontino está sometido al influjo de tres sistemas:

–        Un sistema inhibidor que parte de la corteza premotora y motora, pasa por los pedúnculos cerebrales y se sitúa en la porción ventral del tronco cerebral.

–        Un sistema excitador que proviene del córtex prefrontal, del lóbulo temporal basal (amígdala incluida), del tálamo y los ganglios basales, y del hipotálamo.

–        Un sistema modulador que arranca del cerebelo, que mantiene conexiones con el sistema límbico (corteza ventromedial prefrontal, cíngulo anterior, amígdala, estriado ventral), con el córtex premotor y motor, y con el hipotálamo y la sustancia gris periacueductal.

De la risa a la carcajada

El cerebelo, de un modo inconsciente y automático, en base a la información que recibe de los aspectos cognitivos y sociales (córtex) y de los aspectos emocionales (sistema límbico), actuaría como modulador sobre un hipotético umbral de respuesta.

En diversos estudios de estimulación de la corteza cerebral se ha desencadenado risa al estimular la amígdala, la corteza frontal, las circunvoluciones cingular anterior, fusiforme y parahipocámpica, y también el hipotálamo.

La percepción y vivencia emocional de una situación de humor, que no tiene por qué ir acompañada siempre de risa, es una función multifactorial que implica a muchas otras funciones cerebrales y conecta el mundo externo con el mundo interno del individuo: atención, memoria de trabajo, flexibilidad mental, evaluación emocional, abstracción verbal, sentimiento emocional de valencia positiva.

Humor

Las activaciones del buen humor

En pasadas décadas, se ha considerado que la indemnidad del lóbulo frontal derecho es crítica para el procesado e integración de los aspectos cognitivos y afectivos que caracterizan al humor, una función típica del cerebro humano, que, actuando como una recompensa intrínseca, mitiga el estrés y el dolor, y facilita las relaciones sociales.

No obstante, en estudios de resonancia magnética funcional se ha comprobado que el humor activa la región tegmental y el estriado ventrales, regiones claves en el circuito dopaminérgico de la recompensa, que están conectadas con la amígdala y el córtex insular. Un paso previo al aspecto de la recompensa es la percepción de la incongruencia/contradicción. Esta función perceptiva del humor implicaría a la unión temporoparietooccipital y al córtex prefrontal izquierdos, aunque varía según el tipo de estímulo (lenguaje, visual). Cuando el humor se asocia a risa, entrarían en juego los lóbulos temporales basales.

Las distintas personalidades y las diferencias de humor

Parece que existen diferencias entre mujeres y hombres en el procesado del humor. La personalidad previa (una expresión del mundo interno) puede influir en el procesado del humor: el extrovertido, frente al introvertido, activa más las regiones implicadas en la percepción, y el emocionalmente estable, frente al neurótico, activa más el sistema de recompensa.

En lo que se refiere al sexo y en lo que concierne al humor se ha observado que ellas activan más el córtex prefrontal izquierdo y también el sistema mesolímbico de la recompensa.

Aunque los estudios de neuroimagen funcional no parecen confirmar el papel relevante del lóbulo frontal derecho en el procesado cerebral del humor, determinados estudios han encontrado una disminución de la activación de la porción orbitofrontal de dicho lóbulo, que sería la responsable de la desinhibición de la expresión facial, hecho que reconciliaría las teorías clásicas con los estudios de neuroimagen.

En esencia, el procesado del humor implica a actos cognitivos, afectivos y volitivos relacionados con distintas zonas de la corteza cerebral.

 

Hasta luego y buena suerte

10/30/2011

Comportamiento y atribuciones

Filed under: Ciencias del comportamiento,Psicología — Tags: — Lucoge @ 10:21 am

Por Luca Coge

En los seres humanos parece existir una tendencia innata a buscar un sentido al mundo que nos envuelve y, muy especialmente, al comportamiento de las personas que nos rodean. De hecho, atribuimos una serie de razones a dicho comportamiento y, estas atribuciones constituyen nuestra explicación del mismo.

La teoría de la atribución

La teoría de la atribución es un intento por exponer como construimos las explicaciones del comportamiento de los demás. En esencia, nuestras explicaciones se apoyan bien en factores internos o en circunstancias externas. En el primer caso, se establece una atribución disposicional y, en el segundo, una atribución situacional.

La atribución disposicional consiste en imputar el comportamiento a la disposición y a las características personales, tales como la motivación, la capacidad,…; mientras que la atribución situacional lleva a achacar el comportamiento al entorno físico o social. Parece que nos gusta pensar que alguien hace algo bien porque él es así o porque las circunstancias lo hay llevado a comportarse de tal modo.

Disposición y situación en la explicación del comportamiento

 

 

Interrelaciones entre disposición y situación

No obstante no deberíamos olvidar que, en ocasiones, las circunstancias externas o exógenas ocasionan cambios internos o endógenos. Como tampoco hay que descartar nuestra capacidad para, en determinadas circunstancias, adecuar el entorno que nos rodea a nuestra propia personalidad, por ejemplo en la selección de nuestras amistades o ambientes que frecuentamos.


A pesar de esto, solemos centrar nuestra atención en los factores disposicionales. Convenimos en pensar, de un modo a veces rápido, que una persona se comporta de determinada manera por sus rasgos personales.

De los actos a la personalidad para explicar la conducta a partir de la personalidad

El paso siguiente consiste en inferir que las intenciones y la disposición de los propios actos. Esto puede resultarnos llamativo, pero de acuerdo con la teoría de la inferencia de Jones y Davis, nosotros construimos la imagen de cómo son los demás a partir de la información que recogemos de la observación de su comportamiento.

Este tipo de razonamiento encierra dos elementos de sumo interés. El primero es una especie de circularidad disposicional que puede resultar dañina para nuestra búsqueda de comprensión del comportamiento de los demás. Observamos cómo se comporta la gente que nos rodea habitualmente o que acabamos de conocer. A partir de estas observaciones construimos cómo es su personalidad; y, más tarde, utilizaremos estos rasgos de su personalidad para explicar su comportamiento: observo tu comportamiento para determinar tu personalidad y, luego, gracias a tu personalidad explico tu comportamiento.

Con todo, puede suceder que estemos muy satisfechos porque conseguimos explicarnos “perfectamente” el comportamiento de los demás, pero el precio puede ser que nos equivoquemos. Unos equívocos de los cuales no nos damos cuenta porque caemos en una especie de trampa del sentido común.

Pero también al construir los rasgos de la personalidad a partir del comportamiento observado, no olvidamos del papel que en este puede estar jugando las circunstancias o el entorno. Pensamos que las conductas observadas son el resultado de la libre elección de las personas y que no existe imposición exterior alguna.

Preferimos las explicaciones simples y rápidas

Además, pensamos que detrás de la conducta observada existe una única causa, a lo sumo dos. Y, cuando las tenemos, dejamos de buscar otras explicaciones posibles. De hecho, puede suceder que un comportamiento resulte de un puñado de razones. Pero nuestra satisfacción al tener una explicación no impide buscar más. Nuestro grado de tranquilidad es mayor, pues suponemos que esos rasgos de la personalidad que explican el comportamiento son permanentes.

Asimismo, de acuerdo con Jones y Davis, nuestra observación de los demás suelen focalizarse en aquello que se aparta del comportamiento común, centramos nuestra atención en lo que es llamativo y específico, en definitiva en aquello que puede individualizar a la persona que observamos, sobre todo si el comportamiento se aparta de lo que consideramos común.

No tomar en cuenta la situación conduce a lo que la psicología social denomina el error de atribución fundamental. Algunos psicólogos piensan que la atribución es útil para nuestros intereses, al tiempo que es eficiente. Atribuir el comportamiento de los demás a factores internos en lugar de a elementos situacionales nos exigen menos tiempo y recursos.

Actores y observadores

Sin embargo, cuando analizamos nuestro propio comportamiento, tendemos a atribuir un mayor papel a la situación; mientras que cuando explicamos la conducta que observamos en otros, la balanza se inclina del lado de sus factores internos. Esta asimetría puede explicarse porque cuando nos convertimos en actores somos más conscientes de las restricciones a las que estamos sometidos.

Es más, a medida que transcurre el tiempo estamos tentados de modificar o simplemente cambiamos nuestra explicación del comportamiento. Cuando analizamos el comportamiento de la gente, la primera explicación que ofrecemos se basa en las características internas. Transcurrido el tiempo, tendemos a dar mayor importancia a las circunstancias situacionales.

Personalidad y situación en las clases sociales

La autoconsciencia que puede llevarnos a dar más importancia a nosotros mismos que a la situación, no interviene del mismo modo en todos los grupos sociales. Los miembros de las clase media privilegiada asumen con mayor frecuencia que la conducta de la gente está más motivada por factores internos. En cambio, la clase social menos afortunada suele apelar a la situación a la hora de explicar el comportamiento de los demás.

Tal vez esto se deba al distinto peso que tiene las restricciones materiales y de otro tipo en el distinto comportamiento de las diferentes clases sociales. También en el papel de la educación y de la dotación en capital humano. Aunque tampoco puede descartarse el tipo de conducta predominante en la vida cotidiana de unos y otros; o más abiertamente, en el comportamiento seleccionado que quiere explicarse por cada individuo según el tipo de clase a la que pertenece.

 

Hasta luego y buena suerte

09/16/2011

La Neurociencia del acto de compra

Filed under: Ciencias del comportamiento,Neurología — Tags: — Lucoge @ 11:22 am

Las personas que responden a un cuestionario de un estudio de mercado pueden ser honestas y decir la verdad en todos los casos. Pero la práctica muestra que existe un puñado de razones que hacen que se tienda a responder cosas diferentes a las que se piensan o se dicen. También, la experiencia y el análisis han mostrado que las pruebas de polígrafo están lejos de ser infalibles.

En cambio, un neurocientífico nos dirá que las imágenes de un electroencefalograma no mienten. Si ante la imagen de un producto o una marca: si se produce un aumento de actividad en la corteza prefrontal izquierda, el individuo se siente atraído por la imagen en cuestión; en cambio si el incremento se produce en la corteza prefrontal derecha, la sensación experimentada es la contraria: la imagen es motivo de desagrado.

Además si se activan las áreas relacionadas con la memoria, las probabilidades de que el individuo en cuestión transforme su sensación en un acto de compra son mayores que si dichas áreas permanecen inertes. De hecho, empresas como General Motors, BMV, Ford Europa, DaimlerChrysler,… utilizan las técnicas de imaginería para estudiar el comportamiento cerebral del consumidor. Podría decirse que están sumamente interesadas en la Neurociencia del acto de compra.

En 2003, la revista Forbes se hacía eco de este interés con un artículo titulado “In Search of the Buy Button” de Melanie Wells. Dicho artículo nos sirve de base para elaborar esta entrada.

Los publicitas apelan tanto a las emociones como a la razón en sus intentos por convencer a los consumidores. Se utiliza tanto el humor, el suspense, la angustia, el miedo,… Ahora el propósito parece dirigido a encontrar sino el botón activador, sí los circuitos que se activan cuando tomamos la decisión de adquirir un producto o un servicio. Luego, se trata de encontrar el color, el aroma, el envase, la etiqueta y embalaje, o la publicidad que lo activen. El tercer paso es nuestro: comprar.

Si somos pura química orgánica en disolución acuosa, solo se trata de encontrar el mecanismo que desencadene la actividad cerebral y la transmisión neuroquímica relacionados con la memoria y con la acción. James Bailey, profesor de comportamiento organizacional de la Universidad George Washington, considera que en un futuro estaremos en condiciones de establecer el contenido de la campaña publicitaria o el diseño del producto capaces de desencadenar tal mecanismo.

Gerald Zaltman, profesor emérito en la Escuela de Negocios de Harvard y autor de ¿Cómo los clientes piensan?, piensa el mismo que parte de nuestro comportamiento está impulsado por cosas distintas a nuestro conocimiento.

Conocer que partes de nuestro cerebro están involucradas en la formación de nuestras preferencias y en la toma de decisiones es de sumo interés para las empresas, las organizaciones y las administraciones. Este interés cubre un amplio espectro de cuestiones. Por ejemplo, haciendo uso de distintas tecnologías, entre ellas la resonancia magnética, se estudian los cerebros de los conductores para diseñar dispositivos de navegación y advertencia que permitan mejorar la seguridad de los vehículos. Otras investigaciones persiguen mejorar las campañas de comunicación mercadológica de las empresas.

En estos otros casos, los mecanismos involucrados en principio no son totalmente complejos. Por ejemplo, si se distribuyen muestras de un producto durante un período festivo y de diversión (las vacaciones), los consumidores pueden construir una asociación entre el producto y el bienestar, de modo que consumirán el producto para buscar un poco de felicidad. Aquí están encerradas cuestiones fundamentales que se encuentran en el interrogante acerca de s si ¿lloramos porque estamos tristes o estamos tristes porque lloramos?

Tristeza y felicidad son dos de las emociones que están presentes en nuestra elaboración de preferencias y en nuestra toma de decisiones. Antonio Damasio, en su libro El error de Descartes, afirma que las emociones son fundamentales en nuestro pensamiento efectivo y para decidir.

Los responsables de Kellogg también están de acuerdo en este tipo de consideraciones, al mismo tiempo que altamente interesados en saber cómo decide la mujer actual, cómo establece el equilibrio decisional entre la ingestión de alimentos y el cuidado de la línea corporal.

Pero a la hora de decidir qué nos gusta o qué comprar, no estamos solos. Lejos de ello. En nuestras elaboraciones intervienen nuestras emociones, nuestros razonamientos y, también, los efectos de la presencia (mediata o inmediata) de los demás. Las preferencias también son interdependientes, en contra de la opinión de la teoría económica estándar. Nuestra percepción y valoración pueden llegar a modificarse por la mera dinámica del grupo.

 

Hasta luego y buena suerte

 

Referencias:  Wells, M. (2003). In Search of the Buy Button. Forbes.

© Imágenes: Microsoft

09/03/2011

El gen de las nuevas conexiones entre las neuronas y la memoria

Filed under: Neurología — Tags: , , , — Lucoge @ 4:04 am

Luca Coge

Un solo gen, el que regula cómo las neuronas forman nuevas conexiones, afecta a la memoria y el aprendizaje. Benjamin R. Carlson et al. han publicado un trabajo en la revista Journal of Neuroscience en el que se muestra que la baja presencia del gen WRP en ratones se asociaba a un empeoramiento del aprendizaje y de la memoria. El trabajo titulado “WRP/srGAP3 Facilitates the Initiation of Spine Development by an Inverse F-BAR Domain, and Its Loss Impairs Long-Term Memory“, apareció en el número del 16 de febrero de 2011 (31-7).

Los autores realizaron experimentos in vitro con neuronas demostrando que las células enriquecidas con el gen WRP (WAVE1-associated Racactivating protein) formaron muchos filopodios, mientras que la ausencia de este gen afecta a la producción de estas protuberancias y, por lo tanto, al número de sinapsis. Los filopodios ayudan al progreso del extremo del axón, al movimiento del cono de crecimiento y, con ello, a la extensión del axón. Es el contacto de los filopodios con otras células y con la matriz extracelular la responsable de la acción de guía de los filopodios. De hecho, el cono de crecimiento se mueve en la dirección en la cual sus filopodios producen los contactos más estables. Algunas señales pueden promover la extensión del axón, otras la inhiben al provocar el colapso del cono de crecimiento. La extensión y retracción de los filopodios comprende el ensamblaje y desensamblaje del citoesqueleto de actina.

La deformación de la membrana plasmática es un fenómeno producido frecuentemente por proteínas que contienen dominios BAR. Estos dominios forman estructuras curvadas que interactúan con los lípidos de la membrana provocando la curvatura de la misma. Algunas de estas proteínas también interactúan con otras involucradas en la regulación de la polimerización de la actina, contribuyendo con ello a la coordinación entre citoesqueleto y membrana. WRP interactúa con este tipo de proteínas facilitando la remodelación y la inversión del dominio BAR. Una causa de protusión de la membrana.

Carlson et al. han encontrado que en cultivos de neuronas que WRP se localizaba en los filopodios dendríticos y en las espinas de las dendritas. La sobreexpresión de WRP comportaba un aumento de la densidad de los filopodios, mientras que la reducción de estos reduce la maduración de las espinas in vivo.

En estudios en ratones con y sin el gen WRP, los investigadores fueron capaces de ver las diferencias de comportamiento en el reconocimiento de un juguete desconocido frente a un juguete conocido. Los ratones portadores del gen necesitaban poco tiempo para reconocer un juguete que habían visto previamente, mientras que los ratones knock-out (ratones modificados por ingeniería genética) necesitaban el mismo periodo de tiempo independientemente de que conociesen o no el juguete, hecho que sugiere que los ratones sin el gen WRP mostraban dificultades en el aprendizaje. La incorporación de la proteína WRP en las neuronas permitió la formación de filopodios en las neuronas, que posteriormente formaron nuevas sinapsis.

Bajos niveles de WRP reduce los logros de diferentes tareas que involucran la memoria a largo plazo, pudiendo por ello explicar por qué las mutaciones en WRP se han vinculado con el retraso mental en humanos.

Hasta luego y buena suerte

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Imagen ratones knock-out: NIH Planning Meeting for Knockout Mouse Project at genome.gov, Autor: User FloNight on en.wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:PCWmice1.jpg

Portada de la revista The Journal of Neuroscience, http://www.jneurosci.org/content/31/7.cover.gif

08/20/2011

La valoración psicológica del estrés

Filed under: Ciencias del comportamiento,Psicología — Lucoge @ 8:18 am

Luca Coge

El estrés es un estado del individuo que resulta de unas demandas inusuales o excesivas que suponen una amenaza para su bienestar o su integridad. Si nos persigue un león, tenemos estrés; como también podemos tenerlo si nos encontramos en un atasco de tráfico o cuando esperamos una llamada telefónica urgente que no llega.

El estrés ha sido entendido desde una triple perspectiva:

  • Como un estímulo que es capaz de provocar en el individuo una reacción de estrés.
  • Como una reacción, esto es el conjunto de respuestas y cambios que experimenta el individuo cuando está sometido a una situación de estrés. Los cambios pueden ser fisiológicos, emocionales, conductuales,…
  • Como una interacción entre las características del propio estímulo y las de la respuesta del individuo. En esta última, intervienen un conjunto de recursos del individuo.

El estrés puede ser contemplado como el proceso que tiene lugar cuando un conjunto de demandas ambientales exigen una respuesta por parte del individuo. Para llevar a cabo dicha respuesta el individuo cuenta con una serie de recursos de afrontamiento. Si el individuo percibe la demanda como excesiva respecto a los recursos con que cuenta, se desarrollan todo un conjunto de reacciones adaptativas y fisiológicas. También se incluyen reacciones emocionales negativas, especialmente la ansiedad, la ira y la depresión.

De acuerdo con Lazarus y Folkman, la valoración psicológica del estrés se lleva a cabo bajo dos modalidades:

 

La valoración primaria

Se trata de una valoración inicial. La respuesta que ofrece el individuo toma la forma de una de estas cuatro modalidades de evaluación de la situación:

  1. Amenaza: la persona anticipa que la situación constituye un posible peligro
  2. Desafío: el individuo valora la situación como una amenaza pero en la que puede obtener una posible ganancia
  3. Pérdida: cuando la situación da lugar a una pérdida o un daño. Este puede manifestarse como una enfermedad, una pérdida de autoestima, la pérdida de un ser querido,…
  4. Beneficio: la situación produce un beneficio para el individuo. En estos casos, es posible que el estrés sea inexistente.

La valoración secundaria

En este caso, tiene lugar una participación más activa por parte del individuo. Pues este busca establecer las acciones y actuaciones que conviene realizar para hacer frente a la causa del estrés (o estresor), así como la percepción de las habilidades disponibles para afrontar la situación.

 

La interacción entre las dos valoraciones –primaria y secundaria– determina tanto el grado de estrés como la intensidad y la calidad de la respuesta.

Tipos de respuestas de estrés

Las respuestas de estrés pueden ser fisiológicas, emocionales y cognitivas. Estos tres ámbitos pueden estar presente de modo simultáneo o no, combinarse de modo distinto y en diferente grado. Dando lugar con ello, a diferentes experiencias de estrés con evoluciones también divergentes.

Reacciones fisiológicas

Comprenden tanto las respuestas neuroendocrinas y asociadas al sistema nervioso autónomo. Entre ellas, se encuentran: el aumento de la presión sanguínea, la dilatación de la pupilas, el aumento de la respiración,… En este enlace encontrará un video que expone la Fisiología del estrés.

Las consecuencias de estas reacciones sobre el estado de salud del individuo pueden ser importantes y graves. Puede dañar el sistema inmunológico y, en consecuencia, dejar al organismo en una situación de desprotección o indefensión.

Reacciones emocionales

Las reacciones emocionales incluyen un conjunto de sensaciones subjetivas de malestar emocional como el temor, la excitación, la ansiedad, la cólera el miedo, la ira. El estrés también puede vascular hacia un estado de depresión.

Las situaciones de estrés son la causa o el motivo de agravamiento de una parte significativa de los problemas de salud mental que afectan a la población.

Reacciones cognitivas

El individuo puede ofrecer todo un abanico de reacciones cognitivas a las situaciones de estrés. Pueden tratarse de la negación, la preocupación, la pérdida de control. Puede ocasionar también pérdida de memoria, sensación de irrealidad, procesos disociativos de la mente. Se trata en todos los casos de reacciones que afectan al rendimiento de la persona y a su capacidad de relacionarse con los demás.

Hasta luego y buena suerte.

08/16/2011

Choque y contemplación en las emociones

Filed under: Psicología — Tags: — Lucoge @ 5:41 am

Lucas Coge

Michel Lacroix en su libro Le culte de l’émotion (Flamarion, Paris, 2001) aborda la consolidación de la sociedad de la emoción. Una sociedad cuyos miembros se han embarcado en una búsqueda continua de sensaciones fuertes. Todas las sensaciones son válidas para el hombre actual, no importa que sean reales o virtuales, pero si son intensas mucho mejor. La volatilidad humana está en parte motivada por nuestra afectividad, el conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona. Existir es vivir con emociones, es vibrar. Y, Michel Lacroix estableció la distinción entre emociones choque y emociones contemplación.

Emociones choque

Las emociones choque cuentan con el atractivo de la inmediatez y de la crudeza, son una especie de estado puro de los sentimientos simple y llanamente porque nos golpean bruscamente. Causan en nosotros una adictividad que algunos calificarían de mal sana. El individuo es un mero espectador pues se somete pasivamente a unos estímulos que muestran una rápida recompensa. Son los sentimientos que nos pueden ocasionar la caída libre, la velocidad en la autopista, el último gol del delantero centro de nuestro equipo, los video-juegos, las atracciones de feria,…

Emociones contemplación

En cambio, las emociones contemplación surgen de la interacción personal entre el estímulo y el individuo que lo recibe. Requieren pues una participación activa del mismo. Contribuyen al bagaje cultural, estético y emotivo de las personas que lo reciben. Nacen de una audición de música, de la lectura de poesía, de la contemplación estética de un paisaje, de un beso a la persona amada,… Producen sentimientos y vivencias internas. Requieren una educación y exigen tiempo y capacidad de abstracción.

Enfrentamiento o complementariedad

M. Lacroix plantea estas dos emociones como dos alternativas contrapuestas y enfrentadas. Llega incluso a asociar el empeoramiento en el nivel de lectura de los alumnos de secundaria a la precocidad de su vida sexual. Es posible encontrar muchas simplificaciones que alimenten este tipo de afirmaciones. Pero estas, no otorgan ningún alcance a esta distinción de emociones. Es más, lejos de enfrentarlas es más sensato pensar que el fortalecimiento emocional de una persona requiere de las dos categorías de emociones, siempre en buenas dosis.

Es cierto que las emociones choque se manifiestan más ampliamente presentes en nuestra sociedad actual. Además, una parte de ellas, se asocian a determinados productos o servicios que podemos adquirir en el mercado. Son objeto de mercantilización con lo cual al mismo tiempo de que son objeto de ganancias para unos, también se muestran siempre al alcance de nuestro bolsillo. Podemos adquirirlas y aunque podamos detestarlo, es reconfortante saber que están ahí, disponibles. Una subida esporádica de adrenalina puede ser muy “sana” fisiológicamente hablando.

Por otra parte, cuando se considera las denominadas por Lacroix como emociones contemplación, no debe confundirse lo que puede ser un deseo o aspiración (que el mayor número de personas puedan apreciar la belleza de una obra de arte o de un poema) y la realidad cultural de ayer y de hoy respecto al nivel cultural de nuestras sociedades.

 

Hasta luego y mucha suerte

 

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© Imágenes: Microsoft

 

08/15/2011

Choque y contemplación en las emociones

Filed under: General — Lucoge @ 8:40 am

Lucas Coge

Michel Lacroix en su libro Le culte de l’émotion (Flamarion, Paris, 2001) aborda la consolidación de la sociedad de la emoción. Una sociedad cuyos miembros se han embarcado en una búsqueda continua de sensaciones fuertes. Todas las sensaciones son válidas para el hombre actual, no importa que sean reales o virtuales, pero si son intensas mucho mejor. La volatilidad humana está en parte motivada por nuestra afectividad, el conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona. Existir es vivir con emociones, es vibrar. Y, Michel Lacroix estableció la distinción entre emociones choque y emociones contemplación.

Emociones choque

Las emociones choque cuentan con el atractivo de la inmediatez y de la crudeza, son una especie de estado puro de los sentimientos simple y llanamente porque nos golpean bruscamente. Causan en nosotros una adictividad que algunos calificarían de mal sana. El individuo es un mero espectador pues se somete pasivamente a unos estímulos que muestran una rápida recompensa. Son los sentimientos que nos pueden ocasionar la caída libre, la velocidad en la autopista, el último gol del delantero centro de nuestro equipo, los video-juegos, las atracciones de feria,…

Emociones contemplación

En cambio, las emociones contemplación surgen de la interacción personal entre el estímulo y el individuo que lo recibe. Requieren pues una participación activa del mismo. Contribuyen al bagaje cultural, estético y emotivo de las personas que lo reciben. Nacen de una audición de música, de la lectura de poesía, de la contemplación estética de un paisaje, de un beso a la persona amada,… Producen sentimientos y vivencias internas. Requieren una educación y exigen tiempo y capacidad de abstracción.

Enfrentamiento o complementariedad

M. Lacroix plantea estas dos emociones como dos alternativas contrapuestas y enfrentadas. Llega incluso a asociar el empeoramiento en el nivel de lectura de los alumnos de secundaria a la precocidad de su vida sexual. Es posible encontrar muchas simplificaciones que alimenten este tipo de afirmaciones. Pero estas, no otorgan ningún alcance a esta distinción de emociones. Es más, lejos de enfrentarlas es más sensato pensar que el fortalecimiento emocional de una persona requiere de las dos categorías de emociones, siempre en buenas dosis.

Es cierto que las emociones choque se manifiestan más ampliamente presentes en nuestra sociedad actual. Además, una parte de ellas, se asocian a determinados productos o servicios que podemos adquirir en el mercado. Son objeto de mercantilización con lo cual al mismo tiempo de que son objeto de ganancias para unos, también se muestran siempre al alcance de nuestro bolsillo. Podemos adquirirlas y aunque podamos detestarlo, es reconfortante saber que están ahí, disponibles. Una subida esporádica de adrenalina puede ser muy “sana” fisiológicamente hablando.

Por otra parte, cuando se considera las denominadas por Lacroix como emociones contemplación, no debe confundirse lo que puede ser un deseo o aspiración (que el mayor número de personas puedan apreciar la belleza de una obra de arte o de un poema) y la realidad cultural de ayer y de hoy respecto al nivel cultural de nuestras sociedades.

 

Hasta luego y mucha suerte

 

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Emociones negativas y estrategias de enfrentamiento

Filed under: Psicología — Lucoge @ 7:31 am

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente externo o interno que viene acompañada de cambios fisiológicos y endocrinos de origen innato, pero influidos por la experiencia. Las emociones desempeñan una función adaptativa de nuestro organismo a cuanto nos rodea. Es un estado sobrevenido súbita y bruscamente, de duración más o menos corta, y de frecuencia irregular.

Tipologías de emociones

Existen 6 categorías básicas de emociones.

  • Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
  • Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
  • Aversión: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
  • Ira: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
  • Alegría: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
  • Tristeza: Pena, soledad, pesimismo

Estas seis emociones se suelen clasificar en positivas (alegría y sorpresa) y negativas (miedo, aversión, ira y tristeza). Esta denominación de uno y otro grupo no es totalmente adecuado, puesto que cada vez existe un mayor consenso en la necesidad de contar con todo el conjunto de emociones dada la funcionalidad que pueden desempeñar.

En este sentido evitar al máximo las emociones negativas no sería, por ejemplo, una buena estrategia educativo. De ahí, la necesidad de estrategias de enfrentamiento a las mismas.

Modalidades de enfrentamiento a las emociones negativas

Derek Milne destaca tres estrategias básicas de enfrentamiento a las emociones negativas:

  • La resignación

    Consiste en aceptar nuestra incapacidad para alterar el orden de las cosas. Consciente o inconscientemente, asumimos que nada es posible excepto resignarse y aceptar las cosas tal y como vienen. Cualquier esfuerzo por modificar la situación consideramos que es inútil, innecesario y absurdo. Martin Seligman ha estudiado como las personas pesimistas llegan a creer en sus propios vaticinios negativos y viven siempre esperando lo peor, con lo cual las circunstancias adversas rodean su comportamiento.

  • La fuga

    Esta estrategia consiste en intentar o conseguir escapar de todas las situaciones (reales o imaginarias) peligrosas. Para evitar enfrentarse, se buscan alternativas tales como el alcohol, las drogas, el trabajo compulsivo, las distracciones, las compras,…

  • El contraataque

    En este caso, las personas tienden a negar los sentimientos, pero esta vez por medio de la huida de ellos. Los sentimientos se transforman en ira y malestar hacia los demás. Se intenta el control del entorno por medio de culpabilizar a los demás de las amenazas e ingratitudes exageradas. En ocasiones, el malestar desemboca en agresividad.

La estrategia más frecuente es la fuga. Cuenta con múltiples variantes: ignorar determinadas situaciones, minimizar las situaciones cuya existencia aceptamos, distanciarse,… No obstante, no debería pensarse que la huida es una estrategia negativa. No siempre es conveniente resignarse o contraatacar. En ocasiones carecemos de los recursos necesarios para hacer frente a una situación y, en estos casos, al igual que si estuviésemos frente a un león, escapar puede ser, además de la única, la mejor opción.

La limitación que presentan estas tres estrategias es que no comportan necesariamente un aprendizaje por parte del individuo para mejorar su relación con sus propias emociones negativas. En una próxima entrada abordaremos el componente constructivo de las emociones negativas.

 

Hasta luego y buena suerte

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